Un documental que reivindica la militancia, la familia y denuncia la complicidad civil, en este caso de un sector de los medios de comunicación, con la dictadura militar del 76

Alejandrina Barry hoy es legisladora de la Ciudad por el Frente de Izquierda. Su historia de vida cobra una dramática intensidad no solo por haber quedado huérfana de muy pequeña sino por la forma en que eso ocurrió y por todo lo que hicieron con ella, desde el Estado, tras el asesinato de sus padres.

Juan Alejandro y Susana Mata, fueron asesinados en diciembre de 1977 en Uruguay, participaron fuerzas armadas uruguayas y argentinas dentro de lo que se conoció como el Plan Condor. Eran militantes de montoneros. Buscaban cambiar el mundo, luchar contra las injusticias. A tono con buena parte de los jóvenes de esa generación comprometidos con la política, que se rebelaban frente a una sociedad por décadas inmersa en una cultura muy conservadora, represiva, desigual, con valores impuestos por el catolicismo y la filosofía militar y un nacionalismo antimarxista basado en el individualismo.

Cuando ocurrió lo sus padres, Alejandrina tenía 3 años. Fue en Uruguay. Tras el asesinato  fue tomada como una especie de “rehen” por los dictadores. Con la excusa de encontrar a sus familiares (abuelos u algún pariente) para darle un nuevo hogar, la enfrentaron a conferencias de prensa, fotografías y demás exposiciones periodísticas. Era la típica niña rubiecita inocente, esas que se ven en las propagandas de ropa para bebes. Hermosa. Perfecta, perfecta para ser tapa de revistas como “víctima” de sus padres. «Alejandrina esta sola», titulaban.  Víctima de esos terroristas que sin pensar en su pequeña niña la habían expuesto a armas y a una vida de guerrilla. Ese fue el mensaje que buscaron transmitir.

Su caso es bien representativo de que el golpe de estado no fue solo una movida de las Fuerzas Armadas sino que hubo complicidades de varios sectores de la sociedad: de un sector de la iglesia, de un sector del empresariado y de un sector de los medios de comunicación y no era meramente una circunstancia política temporal sino que tenían todo un proyecto cultural e ideológico para transformar la sociedad a largo plazo.

Alejandrina fue usada para las operaciones psicológicas llevadas adelante por la dictadura que presentaban la situación de nuestro país en ese momento, como una guerra interna. Lo que luego fue conocido como la teoría de los dos demonios. Y la tomaron como botín.

Pero Alejandrina, creció. “Desde muy chica, en los años 90,  fui parte de “Hijos”, peleábamos contra la impunidad de los militares y centralmente de los civiles, que son los grandes intocables en este país. Grandes empresarios, como estos medios periodísticos que se ven en el Documental. El motor de este documental es una reivindicación de la militancia de mis padres, la continuidad de la mía y la pelea por justicia que implica también la condena a los responsables civiles de la dictadura cívico militar”, explica

El documental se llama: La construcción del enemigo, una película dirigida por Gabi Jaime. Al final de la nota dejamos el link para que puedan verla.

Alejandrina nació el 19 de marzo de 1975. Su mamá, Susana Beatriz Mata era maestra de primer grado y militante gremial docente, junto a su compañero,  Juan Alejandro Barry, eran militantes montoneros.

Link al doc: https://www.youtube.com/watch?v=vVTw7i44jzI

Por Laura Echezarreta

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