«Este documental es una forma de decirle a mis dos hijos de donde carajo vengo”

Se estrena Rompan Todo – La historia del rock en América Latina por Netflix

El documental cuenta  50 años del género musical en la región través del testimonio de sus auténticos protagonistas : los músicos, casi 100 entrevistas con los rockeros más importantes de la región. Dirigida por Picky Talarico, escrita por Nicolás Entel y Nicolás Gueilburt y sus productores ejecutivos son: Nicolás Entel, Gustavo Santaolalla, Iván Entel y Picky Talarico

Nicolas Entel es de los mejores documentalistas de América Latina. Porque sabe estructurar y editar un documental encontrando la forma de proponerle al espectador una relación similar a la que tiene con la ficción desde lo emocional y no solo desde lo informativo. Con esa destreza de manera muy audaz – en todos sus documentales- se anima a tocar temas fuertes, conocidos y vividos por todxs, comunes a nuestra historia reciente, pero con una mirada que estimula a levantarse y caminar. Caminar hacia la utopía de cada unx. Y ya lo dijo Galeano…
“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar ”.

En tus dos documentales anteriores recreaste, a partir de enfocarte en historias particulares, un recorrido por una historia más amplia que involucra a la sociedad y a su cultura. ¿Este nuevo documental sigue ese estilo?

De alguna forma este documental es el hijo de Orquesta típica (su primer documental, que cuenta el recorrido y las transformaciones de la Orquesta Típica Fernández Fierro) y de «Pecados de mi Padre», (la historia del Jefe del narcotráfico colombiano Pablo Escobar narrada por primera vez por su propio hijo).

Tiene mucho de lo que exploré en ambos documentales. Me gusta hacer documentales que sean ambiciosos. Que se metan en el inconsciente colectivo de las personas de toda la región.

Como cineasta siento que ocupo un espacio un poco extraño, a mitad de camino entre América Latina y Estados Unidos. Siento que tengo una visión regional

Siempre me interesó hacer documentales que le propongan al espectador una relación similar a la que tienen con la ficción. Que no parezca un Ted Talk sino que parezcan una película. Lo que decidimos hacer en este fue: contar la historia del rock en América Latina, desde el punto de vista exclusivamente de los protagonistas que son los músicos. Y a los 90 músicos más importantes. Y aprovechando que tenemos a la mayoría vivos.

No solo es contar la historia del Rock sino contar la historia de América Latina a través del rock. Porque en la región, todo lo que hacen los gobiernos no afecta mucho más directamente que por ejemplo en Estados Unidos. Hay países donde la política y la economía son más estables, entonces hay una distancia mayor. Pero acá, en cambio es mayor el impacto entre lo que hacen nuestros gobernantes y la cultura o el arte.

¿Qué etapa abarca?

El documental arranca desde el 1958 con La Bamba, hasta el 2008. Decidimos que todo lo demás era demasiado pronto para contarlo. Sentíamos que la última gran banda de rock de alguna forma fue Calle 13. A pesar de que es una banda muy original que también incorpora otro tipo de influencias, entendimos que fue la última gran banda. Incluso Café Tacuba dice que si el Rock en español fuese un árbol, ellos seguramente vengan de la misma rama que Maldita Vecindad pero que sin duda Calle 13 es una rama de otro árbol pero no sienten que sea de otro palo.

Entonces ¿buena parte del Doc abarca peronismo, dictadura y transición democrática? En ese recorrido, sentís que el rock argentino, ¿fue un espacio de resistencia?

Hay una frase que no se de quien es, pero adhiero. Creo que más que de resistencia el rock fue un lugar de refugio. No es poco. Y muchos músicos en varias ocasiones dijeron las cosas que había que decir y contribuyeron a expandir el rol de la libertad en general y de la libertad artística y de expresión en la música de América Latina.

El rock arranca en Estados Unidos y por cercanía a donde primero llega es a México. Y así se suceden diferentes bandas que van apareciendo en todos los otros países y lugares. Era un rock que no alarmaba a las madres o abuelas, era muy inocente. Pero se producen un montón de cambios culturales que se dan en la generación joven y en la política. El mayo francés, los hippies, que incluso sin importar cuanto o no cantaran sobre eso los músicos , el rock fue la música de esa juventud y de ese modo se transformó en una amenaza al status quo. En México, de hecho, el rock se prohibió por un década, después del primer gran concierto que fue el Festival de Avándaro. Fue luego de que  un hippie en el escenario cantara a más de 200.000 personas “tenemos el poder, tenemos el poder” lo que derivó en que el gobierno priista viera que un solo joven podía tener ese efecto en la gente, y lo prohibió. No hubo más conciertos por un buen tiempo.

 

El rock ha sido muy machista históricamente, ¿cual es tu mirada sobre esto?

Tremendamente machistas. Tiene hasta letras pedófilas. Paul McCartney cantaba: she was just seventeen. Con todo, no sé si fue más o menos machista que la sociedad en general.

Tratamos en el documental de sacar a la luz algunos personajes pioneros femeninos del rock y de darle la importancia que tuvieron. En el caso argentino por ejemplo Fabi Cantilo o Las Viudas e Hijas del Rock and Roll, en México está Rita Guerrero, Julieta Venegas. Una de las cosas interesantes que están pasando es que la venta de guitarras eléctricas esta bajando, pero porcentualmente el número de mujeres que las compras esta subiendo. En cine pasa similar. Hoy se ven más mujeres como directoras que antes no.

 Yendo concretamente al trabajo realizado y al equipo que armaron para realizar el doc ¿Cómo surge todo este proyecto?

Me llaman de Netflix documentales. Ellos venían del éxito de Making a Murderer y eso le dio un empujón muy grande a las series documentales. Me conocían por “Pecados de mi Padre” que lo vieron todos. Y me pidieron que les hiciera una propuesta para hacer una docu serie. Yo venía pensando en esto del rock, venía con buenas relaciones por mi trabajo en publicidad con Sony Music y  tanteando la idea. Sentía que por primera vez en la historia, en que la música venía cambiando tanto y tan rápido, podían querer explorar juntos. Así que tras la propuesta de Netflix tuve varias reuniones con Sony y con un compromiso informal de apoyarme y hacer lo posible para que me ayuden las otras discográficas. De ahí lo llamé a Picky Talarico, que es el director. Y luego a Gustavo Santaolalla, sentimos que tenerlo de productor ejecutivo era tener una gran fuente de consulta, y además su propia presencia nos obligaría a ser más rigurosos. Lo necesitábamos para contar la historia del rock bien contada. Y desde el vamos, a la hora de sentarme a escribir, primero lo hice solo y luego se sumó un gran escritor y amigo Nicolas Gueilburt, ya te pones la vara muy alta. Si le vas a llevar un tratamiento sobre la historia del rock a Gustavo Santaolalla, no podes hacer cagadas. Y la segunda cosa que era importante porque nos iba a abrir puertas en el mundo del rock.

¿Tu misión como director de cine, cual sentís que es?

Existen historias en América Latina que no hay ningún motivo para que no puedan alcanzar una audiencia global. No es cine solo para ser visto localmente. Tenemos historias que son universales. El tema es cómo las contas y cómo protegemos la industria. Y un poco aspiro a eso. Me interesa hacer cosas que sean inteligentes y relativamente masivas.

En el caso de este documental, el rock nos toca todos. En mi caso es una forma de decirle a mis dos hijos de donde carajo vengo. (Nicolas vive con su esposa y sus hijos en EEUU pero trabaja mucho en Argentina y su familia de origen vive aquí)

Me dio mucha gracia que alguno de los músicos a los que entrevistamos, me dijeran lo mismo: no veo la hora de ver el doc con mis hijos o con mis nietos.

 

Por Laura Echezarreta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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