Fue Diputado Nacional, es abogado y siempre esta detrás de armados políticos progresistas. En los últimos tiempos su vida dio un giro enorme. La revolución digital, los nuevos desafíos políticos y sociales a los que se enfrenta el mundo y la pandemia  modificaron su propia dinámica cotidiana y también su perspectiva. 

¿Cómo es tu mirada sobre del gobierno de Macri?

En realidad el macrismo fue un gran fracaso aunque Mauricio había generado una gran expectativa. Creo que en su gobierno tuvieron un pensamiento antiguo, muy ortodoxo, liberal de los 90. Hoy el mundo es otro. Lo que pasó fundamentalmente tiene que ver con la discusión filosófica de si en el centro de la escena esta el hombre o esta la economía.  Y en el fondo, siempre en el centro, esta el hombre. Y él en cambio priorizó al mercado, pensó que eso iba a acomodar todo y la gente se sintió desprotegida, sin futuro. Y cuando no hay futuro, se ve en los resultados. Una PASO con 17% de diferencia. Silenciosamente la gente vio que lo único que había era ajuste, ajuste y más ajuste. Y eso, como seres humanos no es aceptable. Tenemos que buscar soluciones, tratar de estar cada vez mejor.

¿En el 2019 vos intentaste armar una tercera opción por fuera de la grieta?

Si porque lo que más me duele de la Argentina es esta brecha que hay. De un lado el kirchnerismo que la empezó y luego Macri que la continuó. La realidad es que soy un hombre que admiro profundamente a Mandela, a Pepe Mujica…que estuvieron presos de verdad y que cuando salieron y tuvieron el poder no persiguieron. Al contrario, le dijeron a los suyos, “es momento de pacificar”. Esa es la gente que tiene valor. A pesar de haber sido muy golpeada por la vida y la política, cuando tuvieron la suma del poder no incentivaron a la división.

«Pero Argentina está dividida. No veo hoy solución a esta enorme brecha que hay. Y siempre voy a apostar al diálogo. Tengo amigos radicales, peronistas, comunistas, conservadores. Ricos, pobres y del medio. Y por eso creo que, si no amigamos a la argentina, va a resultar muy difícil».

Las sociedades que funcionan son aquellas donde el rico paga impuestos consciente de que los impuestos están para que todos estén bien, pero sale a la calle y camina. En los países nórdicos el millonario camina por la calle con tranquilidad, no se esconde, no construye guetos. Creo que nosotros siempre tenemos que construir puentes de diálogo. Cada uno tiene su pensamiento, nadie lo va a cambiar. La neurociencia hoy demuestra que nadie cambia su pensamiento. Pero hay que trabajar la empatía. Después de la pandemia habrá que hacer un esfuerzo en eso. ¿Qué le pasa a aquel que tiene una necesidad y no tiene la misma oportunidad que otro?. ¿Por qué piensa distinto?, pararse y conocer a los demás desde lo humano. Eso en nuestro país hoy esta muy lejos.

Y ahí está el desafío.

La tercera vía intentó siempre ser un poco la búsqueda de la no confrontación.

En política siempre tuviste una mirada progresista, ¿cómo evaluas la gestión de Alberto Fernández?

Es un año muy especial. No se puede medir demasiado. Alberto Fernández es un gran cuadro de la política y el peronismo ha aprendido mucho. Siento que han trabajado muy bien el tema de la pandemia. Hay cosas que por supuesto a mí no me gustan, como no le gustan a nadie, como es que nos restrinjan la libertad pero siempre en pos de una guerra, catástrofe o pandemia, el Estado tiene que hacer cosas que son difíciles de bancar.

Lo cierto es que hay una realidad, la economía nos va a pegar a todos, ya es muy duro el encierro.  También el problema psicológico que eso genera. Pero hay que reconocer que los fallecidos en relación a la cantidad de enfermos es baja. Entonces ha sido bueno el trabajo del gobierno, aunque por supuesto, es dolorosísimo.

Y además, nadie se imaginaba que Argentina actuaría así. Todos pensábamos que iba a ser un desastre, que habría 2 millones de enfermos, que nadie iba a dar bola a la cuarentena, y en cambio se demostró que fue posible.

Y veo al gobierno bien. Negoció bien la deuda. Cuando tuvo que flexibilizar, lo hizo. En una situación sin pandemia tal vez el acuerdo hubiera sido más difícil aún. Pero todos los países del mundo están pasando por la pandemia y tienen que acordar, entonces se pudo lograr. Y de ahora en más todo enmarca para que haya un crecimiento de entre un 10 o 15% para el año que viene. Se toca fondo, pero se empieza a levantar. Argentina siempre se recupera desde el punto de vista económico. Pero en mi opinión el gran desafío que se viene es cultural.

Si nosotros no resolvemos en ese aspecto, este país es invivible.

¿Qué significa que el gran desafío es cultural en algún concepto tangible?

El cambio cultura al que me refiero tiene que ver con la forma cotidiana en que vivimos. Una persona para llegar a su trabajo tiene que viajar dos horas por día en transporte público, de mala calidad.También hace a la forma de relacionarnos. Que nos respetemos unos a otros. En metáfora:

  El argentino no sabe entrar a una rotonda. No sabe que auto tiene prioridad de paso y cual no.

Y respecto a la educación. La que hoy esta vigente es del siglo XVIII, se armó en Prusia para ordenar al ejército. Les funcionó tanto que trasladaron ese mismo esquema a la sociedad. La educación como una cuestión de orden o dominación del pueblo.

Ha servido en estos 200 años.

Pero en el mundo que viene, ya no sirve más tener a los chicos, 8 horas diarias sentados en un banco desde los 3 años hasta los 24. Con conocimientos que ya no saben si les serán útiles. Los chicos en muchos aspectos saben más que sus maestros. Los estamos poniendo 20 años en un esquema tradicional. Por un lado les damos herramientas de multitasking, de mucha velocidad y a la vez los dejamos sentados quietos 8 horas por día.

Hay que flexibilizar. Hay aplicaciones colaborativas de educación, donde podes acceder a los aprendizajes que te interesan. Trabajas en esos temas. Al que le gusta la música o el deporte, profundiza en ello. Y enfocas y trabajas sobre las pasiones de cada chico.

La pandemia, como todas las crisis acelera y  todas las herramientas tecnológicas que ya estaban dando vuelta hoy se amplían. El caso más conocido en esta crisis sanitaria es el Zoom. Estaba en un millón de consumidores por mes. Hoy tiene 700 millones de consumidores diarios.

Viene un mundo nuevo. Una generación como la nuestra convivió con las actuales estructuras. Pero los chicos de hoy, ya no. No los vamos a poder tener atrapados en un sistema educativo tradicional. A los 12 o 13 años, este sistema educativo los excluye.

Va cambiar por completo las universidad. E incluso las profesiones van a cambiar. Un amigo de España compró un software de análisis por imágenes. Y ya no son los médicos los que te dicen sino que las propias máquinas con gran perfección, lo hacen.  Los escribanos también modifican sus funciones, porque el que va a garantizar la perfección del título es el  blockchain. La inteligencia artificial.

Cuando hablo de que hay que garantizar una renta universal, me critican algunos porque consideran que es darle a quienes no trabajan. No se trata de trabajo o no trabajo. Justo a ellos les va a interesar porque los que hoy  tienen trabajo seguro, es posible que en 5 años no sea tan seguro. Hay una serie británica que se llama “Years and Years”  que muestra cómo la realidad del Reino Unido y del mundo son cada vez más inestables, con grandes cambios en la sociedad a nivel económico, social y tecnológico. Y vas viendo como un contador se queda sin trabajo y como se transforma el mundo en 10 años. Eso con la pandemia se aceleró.

Con todo, siempre hay que tomar las herramientas tecnológicas para lo bueno. Esto es, es aspecto liberador. El hombre va a vivir donde siempre quiso, va a poder trabajar en cualquier parte del mundo. Y hay que alejarse de los grandes conglomerados urbanos e irse a la naturaleza.

Este cambio del que hablas, ya lo estas experimentando vos mismo. Te animaste y estas viviendo en Argentina y en Uruguay. ¿Cómo pasó?

Soy un fanático del mar, y cuando vos queres que tu vida gire en torno a eso, un día, finalmente te levantas y decís: «me voy a vivir al mar.» Ya no es tan importante la economía doméstica. Lo organizas. En mi caso que amo el Surf, me siento una tarde en la playa, miro el atardecer y no necesito nada más.

Y el mar, la montaña, la naturaleza en general, siempre te simplifica. Necesitas menos cosas. Necesitas menos boludeces materiales. Menos auto, menos ropa. Cuando entras en el camino de vivir en relación con la naturaleza, se te hace difícil dar marcha atrás. Yo vuelvo a la ciudad, soy citadino, me parece alucinante la cultura y el movimiento pero necesito permanentemente ir y venir. Entrar y salir.

Fue un cambio que llevó 4 o 5 años. Aunque no sé si fue un cambio. Estuvo latente. Cuando iba a la facultad de Derecho en mis épocas de estudiante, ya me sentía sapo de otro pozo. Me hablaban de derecho y yo soñaba con estar en la montaña. Me hablaban que teníamos que rendir “obligaciones” y yo pensaba en la nieve y me preguntaba que “¿Qué hago acá con los profes que me hablan en latín? Mi mente estaba en el mar. Como nunca me rebelé a los mandatos, mis abuelos y mis viejos fueron abogados, siempre seguí el “deber ser”. Pero siento que en realidad durante 50 años no fui feliz. Feliz de verdad. Era todo algo más artificial.

Ahora, en cambio, soy un rastreador de la felicidad. Voy buscando, hago cosas que me hacen sentir bien. Teatro, fotografía, Surf, me voy a la montaña, voy a pescar. No hay como la sensación de pescar y comer tu propio pescado, es un placer maravilloso, mucho más que ir a comer al mejor restaurante del mundo.

Fuiste diputado nacional, te involucraste en el armado de varios espacios políticos, ¿todo eso quedó atrás?

No. Uno nunca deja de ser quien es y de pensar lo que piensa. Pero este cambio que vivimos no tengo claro a donde nos lleva,, es más las democracias mismas están en una gran crisis. Las empresas tecnológicas nos van a dar el dinero. El planeta será mas global aún. Lo mostró la pandemia, las soluciones son a nivel mundial. Ya no es que un país hace una cosa y otro hace otra cosa. El otro gran problema es la migración. Que también tiene que buscar una solución global.Y el  calentamiento global. Si no nos comprometemos con esto, en pocos años saldrá de control, se inundará todo.

Esos problemas se solucionan de manera diferente. No con las democracias tradicionales, gobiernos tripartitos, etc. Hay que destruir todo. Puede parecer anarquismo lo que digo, pero no.

Es otra cosa. Por ejemplo ahora me dicen, “hay que hacer la reforma judicial”. Soy abogado, conozco a los abogados y a los jueces. No hay posibilidad de reforma judicial porque el problema son los integrantes de la justicia. Los jueces deberían ir a examen cada 5 años. No pueden ser una elite que durante 40 años. Son jueces y tienen la suma del poder y no le dan explicaciones a nadie.

Mientras los políticos sì lo tienen que hacer, los empresarios tienen que salir una y otra vez a rendir diferentes exámenes. No señores, la justicia también debe hacerlo. Un juez es desde los 35 años hasta los 75 tiene su vida arreglada. Eso se acabó. ¿Qué es una monarquía? Cada 5 años los jueces deberían ir a un examen, sin esto, no hay reforma judicial que funcione. Ya no vale hablar solo a través de la sentencia.

Entonces lo que se viene es que hay que cambiar la educación, la justicia pero DE FONDO.

Hoy todo tiene que ser más transparente, la sociedad quiere ver cómo trabajas, cómo pensas, ya no se banca más la “cosa oscurantista”. Se acabó. Hoy nadie sabe qué pasa en la justicia. Hay que democratizarla.

 

 

Laura Echezarreta

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